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El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, separó a las autoridades penitenciarias para asegurar una investigación completa y transparente por el incendio en la prisión de Comayagua que va dejando más de 350 muertos.
A través de los medios, Lobo ofreció sus condolencias a los familiares de los presos fallecidos y ofreció sufragar los gastos fúnebres, y dijo que la tragedia era "lamentable" e "inaceptable".
Según información local, los cuerpos de muchos de los fallecidos se encuentran en un estado que hace imposible reconocerlos.
Las autoridades temen que muchos internos hayan escapado durante el fuego, según Héctor Iván Mejía, portavoz del Ministerio de Seguridad.

